El Amarna

Colección de artículos sobre filosofía primordial, sophia perennis, ocultismo, esoterismo, geometría sagrada, mitología, historia oculta y misticismo.

E. SCHURE

Publicado por cosmoxenus en 6 Mayo 2007

E. Schuré nació en Estrasburgo el 21 de enero de 1841, hijo de un médico y de la hija del decano de la Facultad de Derecho de esta ciudad. Su educación fue burguesa y protestante, empezando la carrera de abogacía pero, al parecer, abandonándola para dedicarse a la filosofía y, en especial, al estudio de las religiones comparadas.

Viajó por Alemania e Italia, asistiendo a las Universidades de Bonn, Berlín y Munich. Aquí conoció a Richard Wagner a quien le debe, sin duda, la primera y principal inspiración para el desarrollo de toda su posterior obra poética y esotérica. Schuré presenció en 1865 la primera representación en Munich de “Tristán e Isolda”. Aquí habló con el gran compositor, quien le comunico su preocupación por armonizar religión, arte y mitología. Desde entonces crece su admiración por Wagner convirtiéndose, a su llegada a Paris en su gran defensor cuando éste era todavía desconocido en Francia, todo ello principalmente a través de dos libros “Souvenirs de Richard Wagner” y el “Drama Musical” en los cuales daba a conocer las nuevas teorías artísticas. Estos dos libros serían traducidos al castellano y también aquí fueron de las primeras obras sobre el maestro, publicadas antes de acabar el siglo.

Sin embargo no fue Wagner el único que influyó en Schure sus historiadores coinciden todos en dar suma importancia a su compañera de por vida Margarita Albana Mignaty. `Una teósofa’. Parece evidente que el mismo Schuré fué teósofo (Y todos sabemos que la teosofía es una derivación de la masonería). No obstante al leer su obra cumbre. “LOS GRANDES INICIADOS” – Traducida al español -, se advierte enseguida la enorme diferencia ética y anímica que existe entre Schuré y el resto de las teósofos al uso, abundantes en el siglo pasado y a principios de éste. como la Blavatsnski y la Besand, por ejemplo. Además, dos datos importantísimos a tener en cuenta, es que muy pocos teósofos han soportado el espíritu heroico y caballeresco que inspiran todas las de Wagner y casi ninguno se adhirió al fascismo. Schuré por el contrario -ya hemos visto su devoción por Wagner , murió en Paris el 7 de abril de 1929. siendo gran admirador de Mussolini desde que éste accedió al poder.

El Padre Tusquets reconocía en su obra, “El teosofismo”, que prefería a un positivista. a un escéptico materialista, que a un teósofo. Pues en las escuelas teosóficas se respiraba y se respira – olor i decrepitud, a patologia, e histeria mediumínica. En cambio la obra de Schuré, abordando idénticos temas que los teósofos de la época, los trata con una altura espiritual y un espíritu critico y sintético inexistente entre aquéllos.

Schure ve claramente que, debido al materialismo y al positivismo imperantes en este fin de siglo, se ha llegado a una falsa idea de la Verdad y del Progreso. La Verdad era cosa muy distinta para los filósofos de Oriente, de Grecia y de Egipto. Sabían, evidentemente, que no pueden alcanzarla sin un conocimiento sobrio del mundo físico, pero sabían además que la auténtica Verdad reside en nuestra formación y en nuestro equilibrio interior, y en la vida espiritual del alma. Para ellos, el alma era la única, la divina realidad y la clave del universo.

De eso e trataba, de desarrollar sus facultades latentes las del alma , y así alcanzar esa suprema intuición que denominaban Dios. Pero esos filósofos, esos místicos, ¿eran simplemente contemplativos? No. El mundo todavía se nutrirá de sus enseñanzas. En “LOS GRANDES INICIADOS” hace Schure un profundo y detallado estudio de ellos y de sus doctrinas. Nos son presentados con una honradez intelectual sin mácula los siguientes y determinantes personajes de la Historia y de la mitología: Rama. Krisma, Hermes, Moisés, Orfeo, Pitágoras, Platón y Jesús. Y lo más importante, a través de ese maravilloso relato a veces incluso algo fantástico, también hay que decirlo, vemos la conexión existente entre las altas filosofías y creencias religiosas de todos ellos, la creencia que ha adoptado tal o cual raza en un momento determinado y la intensidad con que ha sido aceptada o combatida. (Para sacar auténtico provecho a esta obra, es sumamente importante haber leido la obra de Gobineau, “ENSAYO SOBRE LA DESIGUALDAD DE LAS RAZAS HUMANAS”).

Nos muestra la historia de las religiones en sus dos vertientes, la exterior o aparente y la interior o esotérica. La exterior son los dogmas y los mitos enseñados públicamente en los templos; pudiéramos decir lo “supersticioso”. La interior, es la que sólo se enseñaba a los iniciados, mostrándonos cuán duro era el camino del que, en principio, se le aceptaba como elegido.

Con todo lo “extra-mundano” que pueda parecernos el pensamiento de Schuré, fue, antes que nada, un gran idealista; cree con todas sus fuerzas en la supremacía del espíritu sobre la materia, pero manteniendo su contacto con la vida real (`su representación’). Su aspiración máxima es que religión y ciencia dejen de mirarse como enemigos, o en el mejor de los casos, de soslayo, y aúnen esfuerzos para la gran síntesis metafísica que la humanidad precisa. La misma síntesis que en otro orden más “positivista”, si se quiere llamarlo así – intentan Vintila Horia y su escuela en la actualidad. Entre sus obras principales mencionaremos: “Vercingetorix” (Drama), “Les chants de la montagne”, “Santuaires d’orient”, “Les grandes légendes de la France”, “Précurseurs et Révoltés”, “Femmes inspiratrices et poétes innovateurs”, “Evolution Divine”, “La Légende des siégles”, “La Druidesse”, “L’Ame Celtique et lagenie de la France”.

J LT

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